HYPERIN, POR CASUALIDAD.

Ana Blasco y Tomás Llorente investigaban con la paja del arroz en busca de un material que sustituyera el poliestireno expandido en los monumentos falleros y se toparon, de forma inesperada, con un producto que auguran revolucionario para la construcción por su bajo coste y excelentes cualidades ignífugas y aislantes. Se trata del hyperin, un aislante térmico y acústico, ecológico, con resistencia al fuego superior a 240 minutos, regulador de la humedad, versátil y fácil de trabajar, además de económico por ser un residuo agrícola y que en el 2018 fue reconocido como la mejor patente de España y está a punto de utilizarse en varias obras, entre ellas un campo de refugiados en México.

Blasco detalla que el nuevo material, que ya tiene también la patente europea y está en trámite para conseguir la internacional, se asemeja al hormigón y está compuesto de paja de arroz –cuya quema está prohibida en la Comunitat Valenciana– y un 15% máximo de residuos plásticos, por lo que sigue siendo «sostenible y biodegradable».

MEJOR CON PAJA DE ARROZ

Aunque se puede elaborar con la paja de cualquier cereal –ya la han probado con maíz–, esta ingeniera química de 40 años incide en que sus cualidades «son mejores» con la del arroz.

Explica que junto al arquitecto Tomás Llorente, su socio en la empresa Combustión ECO que ha desarrollado este producto, han puesto «su granito de arena» para eliminar plásticos al reconvertir sus residuos en producto para la construcción, porque una vivienda de 70 metros cuadrados requiere 28.000 botellas de plástico de dos litros. «Es un material biodegradable, cuyos restos se pueden reciclar de nuevo y permite resolver problemas medioambientales que generan muchos dolores de cabeza como la quema del arroz o los plásticos en los océanos, y además es más barato que lo que hay en el mercado y sus características técnicas son mejores», resalta.

Para crear hyperin se hace una masa mezclando la paja del arroz, que le suministran varios agricultores, y el plástico reciclado de lo que se retira de los océanos y les facilita el Instituto Tecnológico del Plástico, Aimplas, con quien colaboran en la búsqueda de nuevas alternativas.

«Luego se prensa y se seca y se hacen moldes de 4,5 o 10 centímetros de grosor hasta 0,6 centímetros para hacer baldosas térmicas para suelos radiantes, añade. Blasco recuerda que cuando dieron con el nuevo material les sorprendió que «no ardía, no transmitía el calor y lo podías coger con la mano sin quemarte».

Ese descubrimiento, relata, fue aparcado y cuando acabaron las Fallas del 2018, en las que crearon un monumento con ninots hechos de paja del arroz, lo llevaron a la Universitat  Politècnica de València para hacer pruebas y confirmar sus propiedades.

Blasco reconoce que ya existen aislantes ecológicos, pero resalta que el nuevo producto «mejora las propiedades aislantes y el precio» de cualquier otro existente actualmente en el mercado.

¿Estamos ante el material aislante del futuro?

Un artículo de Elperiodicodelazulejo.es
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