RECICLAR HORMIGÓN.

Hablar de reciclaje lleva a imaginar materiales como el plástico, papel o vidrio. En raras ocasiones se plantea que otros como el hormigón sean susceptibles de un proceso de reciclado, algo que, por otra parte, sería prometedor ya que es el segundo material más utilizado en el mundo. La idea no es tan imprudente como puede parecer, de hecho es una propuesta de lo más factible.

Son sus cualidades técnicas las que lo han llevado a liderar la lista de recursos más empleados en la construcción. Resistencia, estabilidad y flexibilidad no son nada desdeñables. Sin embargo se suele producir a base de una mezcla de cemento y grava que no solo son elementos finitos sino que dejan una importante huella de carbono en el medioambiente.

El hormigón reciclado, no obstante, está cargado de virtudes. Está fabricado con áridos reciclados y agregados que tienen origen en la trituración de residuos procedentes de otras infraestructuras. Para poder llevar a cabo el proceso de reutilización, los escombros, una vez despojados de los restos de cualquier otro material como la madera o el ladrillo, se transportan a una planta de reciclaje. Tras la trituración, los fragmentos de árido son clasificados por tamaño. Así las fracciones gruesas pueden ser utilizadas en posteriores infraestructuras o bien para la fabricación de un nuevo hormigón. 

Dado que la construcción y la demolición constituyen casi un tercio del total de residuos generados en la Unión Europea, considerar el reciclado para el hormigón es casi una obligación. Pero es que las ventajas que ofrece este novedoso sistema son innumerables. Para empezar, el sector de la construcción dependería menos de recursos finitos, como la arena o la grava y se invertiría menos energía en la producción de cemento. Además, con la reutilización de los residuos a nivel local se evitaría el transporte y se reduciría notablemente la demanda de extracción de nuevos áridos en cantera por lo que el impacto medioambiental sería también mucho menor.

Afortunadamente, el hormigón reciclado está ya siendo utilizado en la construcción de infraestructuras, tanto públicas como privadas, con un gran auge en los últimos años. No en vano en algunas ciudades europeas conforma el 50% del hormigón utilizado en los nuevos edificios y en tantas otras se está destinando a la cimentación y mantenimiento de carreteras así como  para las aceras. Usos que demuestran un perfecto comportamiento técnico con el máximo respeto por el entorno.

Fuente: haya.es
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