CASA PASIVA.

Hablar de Casa Pasiva (Passivhaus o Passive House) supone contemplar un estándar de construcción que cumple con cuatro requisitos: eficiencia energética, confort, accesibilidad económica  y ecología, es decir, respeto al medio ambiente. No se trata, por tanto, de una marca sino de un concepto de construcción que puede ser aplicado por cualquier profesional que cuente con los conocimientos adecuados.

Esta perspectiva constructiva tuvo sus comienzos a finales de los años 80, cuando el físico y astrónomo austriaco Wolfgang Feist se preguntó si realmente era necesario incluir en las viviendas un sistema de calefacción y un sistema de refrigeración. De hecho, se planteó la posibilidad real de prescindir de ellos a la hora de edificar casas. En 1991 materializó su idea y construyó una vivienda la que él denominó la primera Passivhaus ( Passive House en inglés o Casa Pasiva en español )

Para ello  tuvo en cuenta los siguientes fundamentos:

Un excelente aislamiento térmico. Gracias al empleo de materiales térmicamente aislantes del frío en invierno y del calor en verano.
Estanqueidad al aire. Ausencia de fugas de aire que permitan que el aire caliente del interior de la vivienda salga al exterior.
Ausencia de puentes térmicos. O puntos que no están aislados del exterior. Normalmente son pilares, vigas y cantos de forjado.
Ventanas de gran calidad y prestaciones. Tanto la carpintería como los vidrios (incluso de doble cámara) deben presentar un elevado aislamiento.
Una adecuada orientación de la casa. De igual forma la disposición y tamaños de las ventanas debe ser la correcta y permitir que el sol pueda calentar el interior durante el invierno y disfrutar de sombra durante el verano.
Sistema de ventilación con recuperación de calor que favorezca la introducción de aire limpio y fresco sin pérdidas térmicas al exterior.

Así demostró que, respetando todas estas premisas,  es posible hablar de viviendas que no necesitan calefacción ni refrigeración. Y que gozan, además de otras importantes ventajas. De hecho, experimentan una  reducción drástica del consumo. De hecho, una Casa Pasiva consume un 90% menos que una vivienda convencional,es decir que precisa sólo un 10% de la energía que procede del sol (dada la óptima orientación), de la calidez que desprenden los habitantes y electrodomésticos y del aire con recuperación de calor. Como consecuencia, mejora notablemente el confort de las personas, se reduce el gasto energético y se contribuye a preservar el medio ambiente.

Y fue precisamente a partir de esta experiencia que se desarrolló el concepto de Passive House de la mano de la  Fundación del Passive House Institute, una entidad que cuenta con cobertura internacional y que, año tras año, va ganando más adeptos e influencia en todo el mundo.



Artículo de aislahome.es.
Recomendado por BIG MAT ASURMENDI. 
Comprometidos con el medioambiente a través del sello Greenmat.

Imagen: Passive House Plus.

 

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